Desde su creación, Magic: The Gathering fue considerado un juego “similar a las drogas” por ciertos grupos de padres y madres conservadoras en EE. UU., lo cual sumado a las acusaciones de “satanismo” debido a las ilustraciones de cartas como Unholy Strenght, convirtió al juego en la preferencia adulta de los jugadores y jugadoras de estrategia. Distinto de juegos como Pokémon TCG, destinado inmediatamente a niños y niñas, MTG se posiciona en el campo de los juegos de estrategia coleccionables como uno para adultos. Las temáticas más serias, relacionadas con la muerte y las creencias, con la cultura fantástica y las referencias a la alta cultura, además del alto grado de estrategia y concentración que el juego mismo requiere, se suman a un factor muy específico del juego: su precio. Cada cierto tiempo aparece en las noticias que alguien vende una Black lotus, probablemente la carta más cara del juego, haciendo reaparecer una de las críticas más recurrentes del juego. Así, visto desde afuera, MTG es un juego caro y adictivo.
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| Unholy strenght, Alpha, 1993 |
Lo anterior es cierto. Sin embargo, vale la pena pensar cómo es que esos elementos son parte de lo que podemos llamar coleccionismo, un afán por hacerse de ciertos objetos, pero que en MTG es una característica del juego mismo. Precisamente porque MTG no es simplemente un juego, como el ajedrez: tenemos el tablero y las piezas, o simplemente conexión a internet, y podemos ya jugar una partida de ajedrez, en la que simplemente pondremos a prueba nuestra capacidad para llevar a cabo una estrategia y frenar la del oponente. MTG es mucho más complejo que eso, porque lo que está en juego es la construcción de identidad de sus jugadores y jugadoras, expresado en sus propias colecciones. Contra lo que puede parecer a simple vista, MTG no se trata de dos jugadores probando su capacidad mental uno frente al otro. Esa imagen, de los jugadores que se sientan a jugar, es la punta del iceberg, ya que eso es solo la culminación de un proceso que es la expresión de un estilo de vida. Un jugador de MTG no solo conoce las reglas del juego, no solo tiene una estrategia, sino que también desarrolla un estilo, presenta una colección, diseña un mazo, contempla un contexto de juego, analiza un metajuego y construye una comunidad.
MTG se trata de mostrar la obsesión por ciertos dibujos y diseños de cartas específicas, que determinan un estilo de mazos. Así es como en cada torneo local podemos encontrar la pasión por las cartas foil, por los premios de juez o por las versiones antiguas de cartas que en su versión más simple desempeñarían el mismo rol en una partida. Y esa dimensión del juego no la otorga uno como el ajedrez. Cada mazo de cada jugador es distinto a los demás, ya que contiene cartas que ese jugador aprecia por diversos motivos, ya sea porque fue un lindo obsequio, porque la ganó en un importante torneo o porque la compró con el esfuerzo de todo un mes. El diseño de los mazos presenta una dimensión del juego muy innovadora en la que cada jugador construye su propia identidad. Esa identidad es la forma en que cada uno le da vida a su propia colección, porque MTG, al final, se trata de un mundo en que cada hechicero o caminante selecciona un conjunto de hechizos y los colecciona en su biblioteca. MTG se trata menos de matar al oponente, que de exhibir una biblioteca.
En ese sentido, MTG es un juego en que cada jugador se vuelve un coleccionista, y cada uno de esos coleccionistas participa de una comunidad. Esa comunidad puede ser pequeña, como quienes juegan con su reducido grupo de amigos, o más extenso como aquellos que participan semanalmente de los diversos torneos, en las diversas tiendas. Lo importante es la manera en que MTG permite que un grupo de coleccionistas estén juntos, celebrando su gusto por coleccionar, porque las colecciones de MTG nunca terminan, no son como el observador de aves que cierra su lista mirando a la última ave del paraíso. La colección de MTG es siempre una colección de colecciones, en la que cada jugador pone sus propios criterios y la sigue adelante: hay quienes coleccionan las diferentes cartas de caminante de planos, los que coleccionan un tipo específico de criaturas, los que coleccionan solo cartas foil, los que tienen una exquisita colección de tierras, o los que coleccionan expansiones completas. Hay quienes coleccionan colecciones, y nada hay que impida a alguien coleccionar la misma copia de una carta (como el caso de aquel que quería coleccionar todas las copias de Séance para destruirlas y quedarse con una que valiera millones, hasta que Wizards decidió reeditarla en Modern Masters 2017).
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| Séance, Modern Masters 2017, 2017 |
Cuando comprendemos MTG como un juego de colecciones, la competitividad se vuelve una característica secundaria y la posibilidad de participar de una comunidad se vuelve más atractiva.


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